Compré unas gafas con fórmula el 4 de abril y, desde el inicio, la experiencia ha sido frustrante. El profesional insistió en aumentar la fórmula, aunque manifestamos que con las gafas actuales veía bien. Confiamos en su criterio, pero el resultado fue totalmente desacertado.
Nos prometieron la entrega en máximo 10 días hábiles, incluso dijeron que normalmente era menos, pero las gafas llegaron hasta el 24 de abril. Para sorpresa de nadie, la fórmula estaba mal: era demasiado alta y no servían. Las devolvimos el 25 de abril y aseguraron que, como máximo, el 30 de abril estarían listas nuevamente.
Hoy, 6 de mayo, no han entregado las gafas. Lo más grave es el servicio al cliente: la actitud es completamente indiferente, básicamente dando a entender que, como hay demora, no pueden hacer nada y que el cliente se las arregle.
Es el colmo. Si no tienen la capacidad de cumplir con los tiempos ni de garantizar una fórmula adecuada, deberían replantear el servicio que ofrecen. Porque así, lo único que generan es molestia y desconfianza.