Quiero compartir con ustedes un poco de la historia de Sajú.

Quiero compartir con ustedes un poco de la historia de Sajú.

Hoy quisiera contarles un poco más de mi. Muchos de ustedes me conocen ahora que soy famoso, que tengo muchos seguidores en Instagram y que muchos quieren usar mis colas de mono o cuelga gafas como les dicen ustedes. Sin embargo mi vida no siempre fue así, antes yo habitaba con mi familia en la selva del pacífico colombiano, es curioso porque de pacífico tiene poco, tristemente. Yo era muy feliz, pues ¿Quién no es feliz entre manglares, selvas impenetrables, ríos caudalosos y playas paradisíacas? De hecho, era muy feliz pues era uno de los pocos afortunados que podía decir que vivía en una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta.

 

Sin embargo, como les contaba la zona no es del todo pacífica pues cada día más humanos deforestan nuestra selva buscando el comercio ilícito de madera, nos contaminan nuestras aguas con mercurio por la explotación ilegal de oro. ¡Mejor dicho nos destruyen nuestra casa! Fue así como decidí venirme para Bogotá y emprender un nuevo camino, sin olvidarme nunca de nuestras tierras. Aquí me encontré con que, para mi sorpresa, la vida de los humanos no era del todo distinta. Así que decidí ayudarlos.

 

Me encontré también con que los humanos querían tener una cola de mono como la mía que les ayudara a realizar sus tareas diarias sin ocupar sus manos. Además, claramente necesitaban de mi ayuda para cambiar esos cuelga gafas que hace muchos años pasaron de moda y que aquí seguían usando. Esos que parecen cordones de zapatos amarrados a las gafas. Tan solo pensar en eso me causa risa jajaja. Fue así como creé Sajú, una empresa dedicada a vender cordones cuelga gafas con mucho estilo y exaltando siempre mi origen de aquella tierra que me vio nacer.

 

Debo confesar que apenas inicié con este nuevo proyecto había olvidado lo que me había traído al mundo: ayudar a aquellos que lo necesitan. Rápidamente puse en práctica mi misión y cambié radicalmente la forma como se hacían las colas de mono. Hoy, me enorgullece decir que nuestro producto está hecho por personas que como yo tuvieron que vivir la guerra. Personas que como yo tuvieron que migrar y aprender de un nuevo oficio para lograr una vida más pacífica.

 

Fue ahí cuando contacté a la Agencia para la Reincorporación y la Normalización para que de la mano de ellos iniciáramos con lo que siempre había soñado: un taller manejado por excombatientes del conflicto armado donde se hicieran los cordones cuelga gafas. Fue de esta forma como logré las dos misiones de mi vida: ayudar a quienes lo necesitan y cambiar los cuelga gafas de los colombianos, poniéndolos a la moda.

¡Los invito a ver el video de nuestro taller!


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